Integrando la Compasión para transformar tu vida.

Aprendimos desde muy pequeños a pedirnos demasiado a nosotros mismos, aprendimos que teníamos que ser lo que nuestros padres o las autoridades querían de nosotros para pertenecer, para ser vistos y especialmente, para ser amados. Entonces, aparentemente todos queremos pertenecer, queremos ser vistos y necesitamos sentir el amor de aquellos que amamos, y no sé tú, pero, no encuentro nada de malo en eso.
Hasta que, al mismo tiempo, a medida que crecemos e intentamos encontrar nuestro lugar en el mundo, probablemente porque queremos sentirnos independientes o queremos demostrarnos que estamos listos para volar, nos encontramos en situaciones que nos llevan al límite, y ahí es cuando comienza el problema real.
De alguna manera a partir de las experiencias más dolorosas y traumáticas nos dijimos que necesitábamos protección, y creamos una coraza con este título grabado: “NECESITO SABER las respuestas CORRECTAS y NECESITO HACERLO SIEMPRE BIEN”, por lo que no aprendimos a dejar espacio para los errores, sin entender a profundidad que cometer errores es parte de nuestro día a día, “hablamos de errores”, nos decimos a nosotros mismos que no hay nada de malo con equivocarse, pero parece que a la hora de tratarse de nuestra vida y de crear nuestras relaciones con los demás, nos olvidamos de las teorías y los clichés.


Deseamos desesperadamente que todo salga bien, que todos comprendan realmente lo que queremos decir y adivinen lo que queremos de ellos, a veces incluso sin siquiera decirles, y así es como comenzamos a ser duros no solo con nosotros mismos, sino también con los demás.


Desde mi perspectiva, el verdadero problema está justo en esa parte de “Todos queremos ser vistos, pertenecer y sentirnos amados”, y ahora seamos realistas, también es altamente probable que, siendo niños nos hayamos sentido CENSURADOS, RESTRINGIDOS y RECHAZADOS cuando no alcanzamos las expectativas de nuestros padres o de los responsables de nuestra crianza, a quienes veíamos con autoridad.

Probablemente nunca lo dijeron, pero nos contamos esa historia sólo con la expresión de sus caras, nos dijimos: “NO SOY SUFICIENTE”, y parece que ignoramos el hecho de que ¡sólo éramos niños! Entonces, ¿qué es lo que necesitamos aprender e integrar…? Bien, ¿recuerdas lo que te dije acerca de sentirse censurado, restringido y rechazado? Aquí está el problema principal, a medida que crecemos, aprendemos a sobrevivir en la vida, por lo que hemos estado evitando esos sentimientos y experiencias desde que las sentimos por primera vez, pero seamos honestos: cometemos errores, no siempre tenemos la razón y definitivamente no somos perfectos.


Así que nos castigamos a nosotros mismos cada vez que recreamos inconscientemente esos sentimientos y experiencias que tanto hemos estado tratando de evitar, y casi se siente como un fracaso. Como adultos, creemos que no podemos permitirnos el fracaso, que de una manera muy profunda, incluso puede significar la muerte de nuestra identidad pública, de nuestra reputación a la que nos hemos aferrado tan fuertemente desde nuestros egos, crecimos, nos convertimos en adultos, pero ¿Por qué somos tan duros con nosotros mismos? La pieza que termina faltando al final del rompecabezas es la misma que siempre comparto en todos mis cursos y seminarios, LA COMPASIÓN.
Resulta que la compasión es la clave para empezar a crear una nueva relación con nosotros mismos, es la antesala para diseñar una nueva conversación interior, que nos permita ser libres de esa exigencia de perfección y protección que de una manera tan inconsciente, y por supuesto, evitando el dolor de nuestras heridas, fuimos creando a nuestro alrededor, ignorando que junto con esa barrera, también terminamos ocultando lo más hermoso de nosotros mismos, nuestros momentos de vulnerabilidad, son de hecho, los que nos permiten entrar en los momentos de mayor creatividad y resiliencia.


En realidad, cuando de tomar consciencia se trata, no existe nada que esté fuera de nosotros y de nuestro alcance. La enorme capacidad de transformación personal que poseemos los seres humanos empieza con nuestra capacidad de elegir. ¿Qué estarías eligiendo para tu vida si supieras que tienes la capacidad de transformar incluso tus memorias del pasado? ¿Y si transformarlas fuera cuestión de re-interpretarlas? ¿Qué nueva historia te estarías contando que abriera posibilidades más grandes para ti? Te deseo que la consciencia esté presente en cada una de tus elecciones, que las historias que elijas contarte estén llenas de responsabilidad y poder, que puedas crear un nuevo futuro con todos los recursos que cada una de las experiencias de tu vida te han dejado y que puedas vivir en la paz que queda, luego de reconciliarte con ese niño o niña herido que todos llevamos en nuestras memorias, pues a partir reconciliarte con él o con ella, podrás también tomar toda la fuerza de sus talentos, belleza, recursos y creatividad, para mí no hay mayor libertad que la de expresarte de manera auténtica y permitirte mostrarte al mundo… sin filtro.


Soy Carolina H. Carmona, Comunicóloga, Coach Certificada con más de 11 años de experiencia facilitando programas y entrenamientos de liderazgo y transformación personal. Constelaciones Familiares. Fundadora de Meta Inward®️ Escuela especializada en Formación Profesional de Coaching Sistémico. Fundadora del Podcast Yo Mujer Sin Filtro exclusivo para Spotify.

Mi misión en la vida es facilitar a mujeres y hombres un proceso de reconciliación con su historia personal, integrando la vulnerabilidad como fuente de creatividad y celebrando su singularidad, a través de mi método SIN FILTRO, diseñado para acompañar a los usuarios a crear una vida libre, auténtica y próspera.

1 comentario

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Valeria Navarroresponder
octubre 9, 2020 at 10:34 am

Te abrazo y te celebró tan bello escrito, la inspiración, gracias por las palabras que llegan a lo profundo del corazón. Gracias por compartir.

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